Una intensa tormenta de nieve mantiene paralizados a múltiples aeropuertos en Estados Unidos, generando la mayor cantidad de cancelaciones de vuelos en un solo día desde el inicio de la pandemia de COVID-19. Más de 16.000 vuelos han sido suspendidos desde el 24 de enero, de los cuales más de 10.300 correspondieron al 25 de enero, según datos preliminares de seguimiento aéreo.
El fenómeno climático afectó principalmente a las aerolíneas con hubs en la ruta del temporal. JetBlue Airways canceló más del 70 % de su programación dominical, mientras que American Airlines superó el 55 %. Compañías como Delta y United también recortaron casi la mitad de sus vuelos, dejando a decenas de miles de pasajeros varados en distintos puntos del país.
Los aeropuertos del este estadounidense presentan las mayores dificultades. Terminales en Nueva York y Washington D. C. registraron tasas de cancelación superiores al 80 %, e incluso al 90 % en algunos casos. Centros logísticos estratégicos como Boston Logan, Charlotte Douglas y Chicago O’Hare también sufrieron fuertes interrupciones operativas.
Aunque la atención se centra en el noreste, el impacto climático se extendió desde Texas y el sur del país, donde lluvia helada y acumulación de hielo obligaron a cerrar pistas en aeropuertos de Dallas, Houston y Austin, provocando un efecto dominó de retrasos y cancelaciones en todo el sistema aéreo.
Las previsiones meteorológicas alertan que las condiciones adversas continuarán. En Nueva Inglaterra, se esperan nevadas de hasta 45 centímetros, mientras que en Nueva York podrían acumularse hasta 30 centímetros de nieve. La presencia de aguanieve aumenta el riesgo de hielo pesado, complicando la reapertura segura de carreteras y pistas de aterrizaje.
