El ministro del Poder Popular para la Defensa, G/J Vladimir Padrino López, afirmó que la Rebelión Cívico-Militar del 4 de febrero de 1992 debe interpretarse más allá de un hecho armado y entenderse como “un hecho de amor, de solidaridad y de consecuencia histórica” frente a los abusos de las élites gobernantes de la Cuarta República.
Durante el acto por los 34 años del Día de la Dignidad Nacional, el alto oficial recordó que la acción liderada por el Comandante Hugo Chávez estuvo vinculada a la protesta popular del 27 de febrero de 1989, en rechazo al neoliberalismo, la desigualdad y la pobreza.
Padrino López cuestionó a quienes intentan minimizar el significado histórico de aquella fecha. “Creo que tienen una percepción errada de la historia; aquel 4-F fue una victoria para la Patria y el pueblo lo aplaudió porque lo estaba esperando”, sostuvo.
Desde el Cuartel de la Montaña, señaló que el 4 de febrero forma parte de una continuidad histórica de lucha. “Ayer fue contra la falsa democracia, la hipocresía y la degradación moral de un sistema que se hacía llamar democracia. Hoy es frente a la agresión militar contra Venezuela”, expresó, al afirmar que un proyecto independentista siempre tendrá como adversario al imperialismo.
Indicó que, pese a los cambios geopolíticos y a las nuevas realidades, la huella de Hugo Chávez en la vida política y social del país, así como en la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, es “indeleble”.
“El legado de Chávez es humanista, eminentemente social y de justicia. Ese legado vivirá y por ese legado lucharemos”, enfatizó el ministro.
