En un comunicado emitido este lunes 6 de enero, el Buró de Coordinación del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL) condenó la agresión de Estados Unidos contra Venezuela perpetrada el sábado 3 de enero de 2026, ataques armados que tuvieron lugar en la Caracas, capital de Venezuela y otras ciudades que resultaron además en el secuestro del presidente constitucional Nicolás Maduro y su esposa, la primera combatiente Cilia Flores.
El MNOAL señaló que estas acciones bélicas representan una violación flagrante de los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas. Asimismo, señala que los mismos constituyen un «acto de guerra» que socava la paz y la estabilidad tanto regional como internacional. «Esta agresión amenaza el derecho a la vida del pueblo venezolano y las normas fundamentales del derecho internacional», asevera el comunicado.
Ante la gravedad de los hechos, el Movimiento exigió el cese inmediato de todas las hostilidades contra la nación suramericana. En su misiva, el MNOAL también reafirmó la inviolabilidad de las inmunidades otorgadas a los jefes de Estado y de Gobierno.
Estas inmunidades se sustentan en el derecho internacional y representan un pilar fundamental de la igualdad soberana, la coexistencia pacífica y las relaciones internacionales estables. El organismo enfatizó que el respeto a estas normativas, firmemente arraigadas en el derecho internacional consuetudinario y en consonancia con la Carta de las Naciones Unidas, debe ser universal y sin discriminación.
El comunicado detalla que cualquier acción o medida que socave o ignore selectivamente dichas inmunidades corre el riesgo de erosionar el multilateralismo, desestabilizar las relaciones internacionales y debilitar el orden jurídico internacional. En tal sentido, demandó el pleno respeto a la soberanía, la integridad territorial y la autodeterminación de Venezuela, haciendo un llamado a que los responsables de estos actos rindan cuentas ante la justicia internacional.
Finalmente, el documento reiteró la plena solidaridad del MNOAL con el pueblo y el Gobierno de Venezuela. El Movimiento enfatizó que «las soluciones militares no son las vías viables para abordar ninguna cuestión que pueda ser motivo de preocupación entre los miembros de la comunidad internacional».
El representante permanente de Venezuela ante la ONU, Samuel Moncada, denunció el lunes 5 de enero ante el Consejo de Seguridad que su país fue objeto de un ataque armado ilegítimo por parte del Gobierno de los Estados Unidos, al ser un un acto carente de toda justificación jurídica y una violación flagrante de la Carta de las Naciones Unidas.
El diplomático advirtió que estos hechos encajan en la definición de agresión de la Resolución 3314, señalando que el objetivo central de Washington es la codicia por los recursos naturales, como el petróleo, bajo prácticas coloniales.
Durante su intervención, el embajador venezolano sostuvo que el secuestro del mandatario transgrede la inmunidad personal de los Jefes de Estado, una garantía institucional diseñada para proteger la soberanía global.
Moncada alertó que desconocer esta norma sienta un precedente «extremadamente peligroso» que normaliza la sustitución del derecho por la fuerza bruta. En este sentido, instó al Consejo de Seguridad a condenar el bombardeo unilateral y exigir la liberación inmediata y el retorno seguro de Maduro, advirtiendo que la autoridad del organismo quedará en entredicho si permite que estas acciones queden sin respuesta.
Pese a la magnitud de la agresión imperialista, el diplomático informó que las instituciones venezolanas funcionan con normalidad y el orden constitucional es preservado. Conforme a la Carta Magna, la vicepresidenta ejecutiva Delcy Rodríguez asumió la presidencia encargada para garantizar la estabilidad interna del país.
Moncada concluyó ratificando la vocación de paz de Venezuela y su compromiso con la legalidad internacional, frente a la pretensión de Washington de erigirse en juez y parte del orden mundial.
