En representación de la República Bolivariana de Venezuela, el embajador Joaquín Pérez, Representante Permanente Alterno ante las Naciones Unidas (ONU), ratificó ante la Asamblea General la puesta en marcha de una operación que busca trasladar forzosamente a migrantes venezolanos en Estados Unidos (EEUU), incluyendo menores de edad, a un centro de confinamiento en la República de El Salvador, siendo “un claro ejemplo de lo que es la esencia del racismo”.
El pronunciamiento del diplomático se hizo este miércoles durante la Reunión Informal de la Asamblea General sobre “Personas Desaparecidas”, en la sede de la ONU en Nueva York.
Explicó que los connacionales migraron hacia el país norteamericano precisamente como resultado de los efectos perniciosos generados por las políticas de máxima crueldad calculada, las campañas de “máxima presión” y la criminal aplicación de más de mil medidas coercitivas unilaterales contra su nación por parte del gobierno de EEUU y sus satélites.
Además, indicó que el traslado forzoso se perpetra en flagrante violación de las normas aplicables del derecho internacional e incluso de obligaciones jurídicamente vinculantes.
El embajador Pérez enfatizó que esta operación del gobierno estadounidense busca, no sólo criminalizar la migración, sino catalogar unilateralmente a todo el pueblo venezolano como un enemigo y presunto terrorista, sin la existencia o presentación de evidencias de ningún tipo, vulnerando la dignidad y los derechos básicos de todo ser humano, incluida la presunción de inocencia y el derecho a la defensa, así como el debido proceso.