La delegación de Cuba ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU denunció en Ginebra una intensificación de las hostilidades políticas de Estados Unidos, al considerar que estas acciones constituyen una estrategia deliberada de castigo contra la población civil cubana y una violación directa de sus derechos fundamentales.
Durante el período 61 de sesiones del organismo, el representante cubano Roberto Cabañas advirtió que las tácticas de Washington han alcanzado niveles de coacción alarmantes, incluyendo amenazas de imponer aranceles a terceros países que faciliten el suministro de combustible a la isla.
Según explicó, estas medidas buscan forzar a la comunidad internacional a participar en un bloqueo energético con el objetivo de colapsar la dinámica económica y social del país, generar privaciones y sufrimiento a millones de ciudadanos, y sustituir la diplomacia y el derecho internacional por la intimidación y el uso de la fuerza.
“El Consejo de Derechos Humanos no puede permanecer indiferente frente a estas acciones de carácter criminal”, afirmó el diplomático durante su intervención ante el foro multilateral.
Cabañas describió además el contexto global de la sesión como “extremadamente complejo”, al señalar que las instituciones multilaterales enfrentan un ataque frontal, citando como ejemplo la salida de Estados Unidos de este y otros organismos internacionales en su empeño por imponer un orden basado en la hegemonía y no en la legalidad.
En este marco, la Cancillería cubana informó que durante este ciclo de sesiones, que se extenderá del 23 de febrero al 2 de abril, Cuba presentará tres proyectos de resolución vinculados a la deuda externa y su impacto en los derechos humanos, la defensa del derecho universal a la alimentación y la protección de la identidad cultural y la diversidad.
