El Departamento de Justicia de EE.UU. retiró una de las acusaciones principales contra el presidente venezolano, Nicolás Maduro, promovidas por la Administración de Donald Trump y usadas para justificar su secuestro en el país latinoamericano, informa The New York Times.
En una nueva redacción de la acusación formal contra el líder de Venezuela, desapareció la afirmación de que lideraba un supuesto grupo criminal del narcotráfico llamado Cártel de los Soles. Así, las autoridades estadounidenses siguen acusando a Maduro de participar en una conspiración para el narcotráfico, pero eliminaron la afirmación de que este cártel fuera una organización real, calificándolo de un «sistema de patrocinio» y una «cultura de corrupción» alimentada por el dinero de la droga.
Mientras tanto, la acusación de 2020 emitida por el Departamento de Justicia describía detalladamente al Cártel de los Soles como una organización de narcotráfico dirigida por Maduro, que armaba a las FARC en Colombia y pretendía «inundar» a EE.UU. con cocaína. En la versión de la acusación de 2020, el supuesto grupo criminal fue mencionado 32 veces, mientras que en la versión corregida solo se menciona dos veces.
«Inexistente Cártel de los Soles»
El Gobierno de Venezuela rechazó en noviembre la maniobra del secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, de designar como organización terrorista al «inexistente Cartel de los Soles».
Para Caracas, la estrategia buscaba reeditar «una infame y vil mentira para justificar una intervención ilegítima e ilegal contra Venezuela, bajo el clásico formato estadounidense de cambio de régimen».
El Cártel de los Soles no se menciona ni una vez en la Evaluación Nacional sobre la Amenaza de las Drogas, que elabora anualmente la Administración para el Control de Drogas de EE.UU., ni tampoco en el Informe Mundial sobre Drogas anual de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito.
Agresión de EE.UU. y secuestro de Maduro
Bajo el pretexto de la lucha contra el narcoterrorismo, EE.UU. lanzó el pasado sábado una agresión militar masiva en territorio venezolano que afectó a Caracas y los estados de Miranda, Aragua y La Guaira. La operación concluyó con el secuestro de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.
Caracas calificó las acciones de Washington como una «gravísima agresión militar» y advirtió de que el objetivo de los ataques «no es otro que apoderarse de los recursos estratégicos de Venezuela, en particular de su petróleo y minerales, intentando quebrar por la fuerza la independencia política de la nación».
El mandatario venezolano y la primera dama fueron trasladados al país norteamericano y actualmente se encuentran recluidos en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, en Nueva York.
Maduro se declaró inocente en su primera audiencia ante la Justicia de EE.UU. en el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York, acusado de narcoterrorismo.
La vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, juró como presidenta encargada del país suramericano.
Muchos países del mundo, entre ellos Rusia, instaron a liberar a Maduro y a su esposa. Moscú repudió el ataque y señaló que Venezuela debe tener el derecho de decidir su destino sin ningún tipo de intervención desde el exterior.
