Moscú atribuye la actual situación interna en Irán a la presión sancionadora de Occidente, en medio de las protestas violentas en el país persa. Según la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, María Zajárova, las «medidas ilegales» aplicadas durante años dificultan el desarrollo del país y generan problemas económicos y sociales que afectan sobre todo a los ciudadanos de a pie.
Según la Cancillería rusa, fuerzas externas hostiles intentan aprovechar esta tensión social para «desestabilizar y destruir» el Estado iraní. «Se aplican los tristemente célebres métodos de las ‘revoluciones de colores’, cuando una protesta pacífica se convierte en disturbios crueles y sin sentido, pogromos, asesinatos de agentes del orden y de simples ciudadanos, incluidos niños», explicó la vocera, añadiendo que ello ocurre por la acción de provocadores «especialmente entrenados y armados» que actúan «siguiendo instrucciones desde el extranjero».
Asimismo, la cartera diplomática «condena firmemente el subversivo injerencismo exterior en los procesos políticos internos de Irán». «El Gobierno del país muestra disposición a un diálogo constructivo con la sociedad en la búsqueda de vías eficaces para neutralizar las consecuencias socioeconómicas negativas de la política hostil de Occidente», subrayó Zajárova.
La portavoz calificó de «categóricamente inadmisibles» las amenazas de Washington de «asestar nuevos golpes militares contra el territorio de la República Islámica de Irán». «Quienes planean utilizar los disturbios inspirados desde el exterior como pretexto para repetir la agresión contra Irán cometida en junio de 2025 deben ser conscientes de las nefastas consecuencias de tales acciones para la situación en Oriente Próximo y Medio y para la seguridad internacional global», advirtió Zajárova. Moscú también «rechaza resueltamente los intentos de chantajear a los socios extranjeros de Irán mediante la subida de aranceles comerciales», agregó.
Según la Cancillería rusa, la dinámica interna y el reciente descenso de estas protestas «artificialmente avivadas» permiten augurar una estabilización gradual. El organismo destacó las «multitudinarias marchas» en apoyo de la soberanía de la República Islámica como prueba del fracaso de los «siniestros planes» de quienes no aceptan la existencia de Estados con una política exterior independiente.
En este contexto, la Cancillería mantiene el contacto con sus misiones diplomáticas en Irán, que «funcionan en régimen normal» y están en comunicación permanente con los ciudadanos rusos en el país. «Recomendamos observar medidas razonables de precaución: abstenerse de visitar lugares de gran concentración de personas y de realizar fotos y videos, y cumplir estrictamente los requisitos de los órganos de orden público y de los servicios especiales», concluyó la portavoz.
Protestas en Irán
Las protestas en Irán, activas desde finales de diciembre, se han producido en un escenario de crisis económica y fuerte depreciación de la moneda nacional, extendiéndose por todo el país.
El presidente estadounidense, Donald Trump, amenazó con intervenir en Irán si se producían muertes de manifestantes. Mientras, Jerusalem Post reportó la semana pasada que Washington está considerando tal acción para apoyar a los manifestantes en la nación persa, mientras que Israel estudia si el reciente secuestro del presidente venezolano, Nicolás Maduro, podría establecer un precedente aplicable al Gobierno iraní.
Frente a las declaraciones hostiles, Teherán acusó a Washington y Tel Aviv de instrumentalizar las protestas como parte de una «guerra blanda», advirtiéndoles severamente que no interfieran en los asuntos internos de la República Islámica.
